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Cerveza Artesanal Premium
En el corazón de Zapotlán el Grande caminó quien no necesitó de la razón para encontrar la luz. Vagabundo de rumbos empedrados, a paso de quien no carga las sombras del apuro del hombre; entre el hambre del cuerpo y la sed del alma.
"Juan Vites, ¿y tú qué vites?"
Respondiendo con la sencillez de la tierra: "¡Calabacitas con carne de puerco!". Entre soliloquios y sandeces, la locura es una manera de ver la otra cara del viento: algunas veces mística, otras engañosa.
Capaz de ver a la muerte atada a un pino blanco frente a Catedral, ¡¡o de ser el eterno espectador de la feria de octubre con sus Fiestas Josefinas!!
"Porque Dios no cumple antojos ni endereza jorobados... para aliviar algunos males:
¡Estas Cervezas Artesanales!"
Pura y filtrada, la base esencial de nuestro sabor limpio.
Seleccionada para aportar el cuerpo y color dorado perfecto.
Equilibrio ideal entre aroma floral y amargor refrescante.
El alma viva que transforma nuestra mezcla en leyenda.
Siete visiones de la misma leyenda. Cada etiqueta esconde un pedazo del alma vagabunda de Zapotlán.
La leyenda original: dorada, limpia y equilibrada, tal como Juan Vites la vio por primera vez entre los cerros de Zapotlán. El punto de partida de todo lo que vino después.
Refrescante y cítrica, con el dulzor de la mandarina madura entre las manos de un vagabundo que solo carga lo esencial. Perfecta para las tardes calurosas de Zapotlán.
Una lager dorada con un giro herbal: notas terrosas y silvestres que Juan Vites cosechó en los cerros, para quien busca ver "la otra cara del viento" con la mente abierta.
Amargor floral y aroma a lúpulo fresco, tan intenso como la mirada mística de Juan Vites. Una IPA artesanal para los que no le temen a lo invisible.
Oscura y densa como la noche en que la muerte se ató al pino blanco frente a Catedral. Malta tostada, avena cremosa y notas a café en una stout de guarda para los valientes.
Ligera, sencilla y de la tierra, servida como en jarrito de barro. La lager de siempre, para acompañar unas calabacitas con carne de puerco.
Elaborada en base a maíz y malta negra: oscura, atrevida y con un piquete que no se olvida. Tan peligrosa y fascinante como la viuda negra que Juan Vites sostiene en su mano.